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BANKSY / Una genialidad de vándalo

00 Banksy / Grazie Magazine

Picasso, Goya, Da Vinci, Velázquez. Rubens, Vermeer, Caravaggio, Rafael. Van Gogh, Rembrandt, Miguel Ángel, Monet. Grandes nombres, grandes firmas, grandes reputaciones, grandes rostros, grandes pinceles, grandes artistas. Grandes. Dejar huella en la historia del arte es el objetivo utópico al que aspiran arribar quienes rompen con lo establecido para establecer lo roto como tendencia. Ser recordado por quienes ni siquiera nos conocen es el culmen de aquel que plasma sus principios sobre una superficie en blanco. Marcar un antes y un después. Demostrar que tu visión va más allá, que se sale de los esquemas establecidos. Quizá, eso sea ser un genio. Sentarse, dar rienda suelta a la creatividad, marcar los límites de qué es y no será ‘obra maestra’, y, ante todo, ser refinado, tener gusto, exquisitez. Guardar la compostura, revalorizar las pinturas, ser cotizado. Exhibir en espacios cerrados, no dar paso al público no abonado, reservar la obra a quienes por ella estén dispuestos a pagar la entrada. Eso, parece ser, es arte. Lo contrario es vandalismo. Lo contrario se sale de los cánones impuestos durante siglos. Lo contrario es Banksy: el genio vándalo.

Una exposición de sombras no iluminadas

La exposición ‘The Art of Protest’, inaugurada en mayo de 2019 en Málaga es la nueva aparición del artista en España. La combinación de tres salas con algunas de las creaciones inéditas jamás exhibidas en nuestro país permite realizar un recorrido por el sentimiento de protesta que Banksy transmite en cada una de sus creaciones. Un total de 40 obras originales cedidas por coleccionistas privados internacionales componen el cartel de un evento organizado por Sold Out que podrá disfrutarse hasta el próximo 15 de septiembre de 2019 en La Térmica Málaga.

Desde el comienzo del recorrido, la oscuridad se hace partícipe de la experiencia, envuelve a quien por su interior pulula y le invita a descubrir el universo del creador anglosajón, a contemplar la sociedad actual desde otra óptica. La disputa en la que se verá sumergida aquella persona que contemple la exposición será la de decidir si quien ha realizado dichas obras puede ser catalogado como artista o como vándalo social.

Las denuncias, claras en su mayoría, suponen un efecto chocante, duro de trasladar a nuestra vida cotidiana, pero, ante todo real. Banksy juega con los temas que todos conocemos, con los que todos tratamos, para así poder mostrarnos con simples juegos de palabras o superposiciones de imágenes que, tal vez, nos equivocamos al alabar ciertas conductas. Un claro ejemplo de ello es ‘Dibujo de coche de policía’, que critica a quienes deben protegernos presentando un vehículo policial con las ruedas pinchadas. ‘‘Ni siquiera la Policía es capaz de defender su propio vehículo’’, aclara el artista.

Otras obras buscarán una reacción similar, aunque siempre jugarán con cierto tono de comicidad. Señoras tejiendo camisetas con frases como ‘‘el punk no ha muerto’’ o ‘‘rebelde de por vida’’, niños con chalecos antibalas para criticar el control parental, o un homenaje a Pulp Fiction con un plátano como pistola en las manos de Travolta y L. Jackson forman parte de la colección.

En cualquier caso, el límite lo marca la creatividad del que compone la historia que mediante colores el público disfruta. Las conductas de los seres humanos no son más que simple inspiración para quien desde otra perspectiva observa cómo actúan mediante impulsos las masas. El consumismo es, pues, otro de sus ejes esenciales. Banksy rompe con la estética común y trata al mercado como una mera forma de sometimiento, demostrando que solo compramos para evitar los problemas de nuestra realidad más cercana.

Todo lo que justifique algo que la multitud siga es cuestionado por el desconocido creador. La guerra, como fenómeno social, no es menos. Algunos cuadros como ‘Venta de golf’ homenajean momentos históricos como los vividos en la masacre china de Tiananmén en 1989. Otros como ‘Napalm’ demuestran la pasividad de los gobiernos internacionales ante el sufrimiento de la sociedad civil. La crítica hacia los medios de comunicación por espectacularizar la guerra, así como el conflicto psicológico vivido por los soldados que no desean servir a su país para causas inadecuadas son los ejes de la serie de obras que ponen de manifiesto la crueldad del poder.

La ignorancia, la compra masiva y los conflictos armados son tres de los pilares fundamentales que la sombra negra fabrica sobre su estudio. Sin embargo, no solo ellos juegan un papel esencial en su rutina artística. Los monos y las ratas son los personajes que Banksy considera más relevantes, ya que, tal y como manifiesta, ‘‘representan la vida humana’’. Descender de los primates y la adaptación de las ratas a cualquier fenómeno, como así hacemos las personas, justifican sus elecciones. ‘Ríe ahora’, la reconocida lámina de un mono que exhibe su descontento con la frase ‘‘Ríe ahora, pero algún día nosotros tendremos el mando’’ es el símbolo del autor. Las ratas, por su parte, tienen un uso distinto, y han sido plasmadas en múltiples ocasiones en las calles londinenses con las mismas formas y críticas que las presentes en la exposición.

Romper las reglas es la norma principal sobre la que danza un símbolo del arte moderno, del callejero, del que no necesita recursos, refinamiento, ni siquiera un fin. Una puesta en escena distinta, silenciosa, oscura y profunda deja entrever que el trabajo en la sombra de este artista tal vez no interese ser sacado a la luz, ya que, de serlo, traería consigo la revolución.

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Los muros: Su lienzo público

El Street Art, tal y como es conocido este tipo de arte que utiliza como lienzo las paredes, ha encumbrado a Banksy como autor. Desde hace dos décadas, Londres ha sido testigo de sus proyectos de denuncia social. Pese a haber sido borradas, criticadas y tratadas como simple vandalismo, la ciudadanía ha respondido con una aprobación y ha llegado a presionar para que a día de hoy sus obras sean protegidas en los muros en los que se sitúen.
‘‘El arte urbano es uno de los medios más exitosos de la vida moderna’’, aclara Banksy. La disputa que existe desde hace más de un lustro de trasladar el arte a la vida pública la simplifica el autor con sus demostraciones de genialidad sobre lugares recónditos y apenas frecuentados.
Esta serie de desafíos a las autoridades locales le ha costado sanciones, altercados legales y enemistades, pero no han tumbado su intención de crítica. ‘‘La libertad de expresión es nuestra arma más peligrosa, e intentan acabar con ella a cada paso’’, escribe en una de sus publicaciones.

¿Sabías qué?

Obra de Kate Moss:
Banksy creó la obra de Kate Moss para demostrar que las personas pagan por una marca y no por el verdadero arte. Emulando al artista plástico Andy Warhol con su creación de Marilyn Monroe, trató de criticar la locura del mercado colocando un rostro sumamente conocido a nivel internacional. Para demostrar que él había sido el creador, Banksy dejó una de las seis láminas que componen el cuadro en el cuarto de baño de Moss cuando esta se encontraba de viaje de novios. Nadie conoce cómo consiguió acceder a su domicilio.

Niña con globo:
Niña con globo simboliza dos posibles sentimientos: la pérdida o la liberación. El autor busca plasmar cómo una niña inocente pierde su corazón, lo único que brilla en la lámina, para demostrar la crueldad de nuestro planeta en algunos conflictos internacionales como la Guerra de Siria. Esta creación es considerada como la obra favorita de la ciudadanía anglosajona tras haber sido expuesta en muros y láminas comercializadas. A nivel mundial fue reconocida por su autodestrucción el pasado 5 de octubre de 2018, tras ser comprada por más de 1 millón de libras en la subasta Sotheby’s. Banksy accionó un botón que trituró una copia enmarcada del año 2006 momentos después de cerrarse el precio final.

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¿Quién es Banksy?

Poner cara a los dioses del pincel es bien sencillo. Muchos de ellos se autorretrataron cuando consideraron oportuno mostrar al planeta quién se escondía tras el lienzo. Aún en momentos en los que la fotografía no existía, el afán por hacer que perdurara la imagen en la Historia era claro. Sin embargo, en la era de las tecnologías y de la rápida circulación de la información, precisamente el ser reconocido consiste en no conocer a la persona.

Banksy permanece oculto hasta el día de hoy, y ni siquiera se tienen datos sobre su lugar de residencia, de dónde proviene o cuál puede ser su edad. Las únicas apariciones que ha realizado las ha hecho con el rostro oculto, sin dejar el más mínimo rastro, y las imágenes que se conocen de él han sido difundidas por sí mismo, presentando su estudio.

Con la finalidad de permanecer oculto y no ser descubierto, realiza sus obras con una técnica denominada esténcil, la cual, mediante la serigrafía se consigue plasmar la lámina en cualquier superficie con un molde previamente diseñado.

El tipo de arte que presenta este creador deriva de los años 70, momento en el que en Nueva York se desarrolló una tendencia bautizada como Writers, origen del grafiti. La intención del artista es volver a la esencia de este movimiento, consiguiendo así realizar una denuncia social y obviando la clara predisposición que posee hoy día el grafiti de cara a las galerías y a la venta en subastas. Mediante un vocabulario visual subcultural y antiautoritario, Banksy innova en cada una de sus obras, rompiendo con las reglas y criticando duramente a cualquier estamento de la vida social.

REDACCIÓN y FOTOGRAFÍA: Francisco Javier Zambrana
DISEÑO y MAQUETACIÓN: GraZie Magazine

 

 

By: GraZie Magazine

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