Salud

CÓMO CONTROLAR LOS TÓXICOS EN LA ALIMENTACIÓN

Cabecera del post SILUETA DE CUCHARA Y TENEDOR

Por Andrea Torres

La lucha contra el plástico ha comenzado hace relativamente poco tiempo cuando se empezó a prestar atención a las grandes cantidades que se encontraban en el mar, y a cómo la fauna marina estaba viéndose perjudicada, entre otras cosas.

Ya somos muchos los que queremos cuidar el medioambiente y dejarlo lo mejor posible para las futuras generaciones, y reciclamos o llevamos nuestra bolsa a la compra para no tener que utilizar una nueva de plástico.

Sin embargo, aparte de este hecho, seguramente no nos hayamos parado a pensar cómo nos afecta dicho compuesto químico, ni si tiene algún efecto sobre nuestro cuerpo.

A finales de los años 80, varios investigadores médicos en un proyecto que nada tenía que ver con este material, observaron que las muestras que habían recogido se alteraban sin razón aparente, y descubrieron que eran los envases de plástico donde estaban guardadas los que provocaban esos cambios: tenían actividad hormonal.

Resultó que la mayoría de plásticos que se utilizaban (y utilizan) contenían productos químicos que afectaban a las hormonas, y por tanto, al cuerpo humano.

Son los que llaman disruptores endocrinos: sustancias que tienen una composición similar a las hormonas y que nuestro cuerpo las reconoce como si lo fueran. Se unen a los receptores hormonales haciendo que haya actividad, pero realmente no la hay, por lo que nos desequilibra dando lugar a problemas de tiroides, obesidad, hiperactividad, esterilidad o cáncer de mama, entre otros.

Una vez que han llegado al interior de nuestro organismo, los disruptores se eliminan a través del hígado y del intestino, pero es difícil y lento conseguir que desaparezcan. Mientras tanto, se acumulan en las células grasas.

Dibujos de alimentos

¿Cómo podemos saber dónde se encuentran estos compuestos?

Pues lamentablemente, en muchos productos. Ya no sólo en las bolsas de plástico, en los cosméticos o en los textiles, sino en la propia alimentación. Los envases de sopas o salsas, las botellas de agua, las bandejas donde viene la fruta junto con el plástico que lo recubre, los tuppers, los vasos de café para llevar…

Además, estos químicos se traspasan al alimento con más facilidad si son líquidos o si hay temperaturas altas, por lo que se pueden liberar en el agua de las botellas, en el café para llevar o en la comida de los tuppers de plástico al calentarlos en el microondas.

Dejando de lado el plástico, también se encuentran disruptores endocrinos en sartenes con teflón (por lo que en el cocinado podrían impregnarse los alimentos también), y en los herbicidas o pesticidas que se usan en los grandes cultivos de frutas y verduras.

Es cierto que la Unión Europea controla mucho la toxicidad de los alimentos, y aseguran que el 60% de lo cultivado no contiene ningún residuo tóxico al venderlo, más del 30% una cantidad tolerable, y sólo un porcentaje muy pequeño presenta una cantidad considerable de estos residuos. Pero cada año se están presentando más estudios científicos de diferentes fuentes en los que hay presencia de tóxicos en la orina de los niños, en la leche materna o en las placentas, por lo que los están incorporando de algún sitio.

¿Quizás proceden de una acumulación de varios productos cada día, como el consumo de diferentes frutas y verduras + botellas de agua de plástico + comida recalentada en tuppers de plástico?

Lo que parece estar claro es que hay situaciones que vivimos a diario con total normalidad y que, sin darnos cuenta, nos están perjudicando.

Silueta de cubiertos en arina

¿Cuál es la solución para evitar lo más posible esta toxicidad?

Cambiar nuestra mentalidad y volver, como siempre digo, al tipo de consumo que llevaban nuestros abuelos:

- Comer frutas y verduras de temporada hará que no estén alteradas de alguna forma porque no es su época de cultivo
- Que sean de proximidad para no fomentar la contaminación que supone el transporte en grandes distancias
- Que sean locales para favorecer el cultivo de la zona y podamos evitar los envasados de plástico en cada unidad o pack de varias
- Si no son ecológicas, lavarlas con vinagre ya que es ácido y quita bastante las sustancias alcalinas que les puedan poner (como la cera)
- Evitar los precocinados, pues además de venir en plástico y tener que calentarlo en el microondas, no sabemos qué otros químicos han utilizado en la elaboración
- Optar por los alimentos envasados en cristal en vez de en lata o brick
- Guardar la comida en tuppers de cristal y no de plástico

- Pedir que puedan servirnos la carne o el pescado frescos en nuestro tupper de cristal en vez de en el papel que lo suelen envolver y que está recubierto de plástico
- Consumir agua del grifo cuando sea de calidad, y utilizar botellas de cristal o de acero inoxidable para almacenarla
- Tener un termo para el café de esos mismos materiales y pedir que lo sirvan en él evitando así coger el típico vaso para llevar
- Consumir leche, carne y pescado que tengan las menos grasas posibles, porque pueden tener más residuos tóxicos provenientes del animal
- Evitar las sartenes que tengan teflón
- Realizar ejercicio físico para conseguir eliminar a través de la sudoración los tóxicos que estén acumulados en las células grasas

Por supuesto, todo esto no se puede hacer de un día para otro, pero poco a poco, es posible hacer que se deje de utilizar el plástico para todo, y cuidar de nuestra salud y del planeta.

Andrea Torres

RECETA DE FLAN

SIN GLUTEN, LACTOSA NI FRUCTOSA

2 vasos de bebida vegetal de avena sin gluten
zumo de medio limón
1 taza de glucosa en polvo (o stevia u otro edulcorante)
canela al gusto
1 cucharadita y media de agar agar
cúrcuma al gusto

En una cacerola, calentar la bebida junto a la glucosa y la cúrcuma a fuego medio-bajo sin que llegue a hervir, mezclando bien.
Cuando la bebida esté caliente y la glucosa derretida, añadir el agar agar, remover bien y subir el fuego.
Cuando hierba la bebida y el agar esté disuelto, verter la mezcla en un molde. Dejar enfriar, primero a temperatura ambiente, y después en la nevera hasta que se haya solidificado.
Espolvorear la canela por encima, y servir.

Amali

 

Por:Andrea Torres

Ficha del autor:

Andrea Torres

COACHING NUTRICIONAL

Grazie Magazine una revista de colección
^