Compromiso Social

EL VIRUS DE LA SOLIDARIDAD

Cabecera para el articulo del Padre Ánagel

Por Padre Ángel García

Durante esta crisis sanitaria, en Mensajeros de la Paz hemos estado de pie y de rodillas, de pie para estar al frente de todas nuestras obligaciones y de rodillas rezando y pidiendo a Dios que nos de fuerzas y que nos saque de esta situación pronto. Los que creemos rezamos y los que no creen y son buenas personas, intentan hacer todo lo posible por salir de esta epidemia en la que estamos metidos. Desde el primer día de confinamiento, comenzamos a tele-trabajar y después de un mes, los que tenían que estar presentes en las oficinas pudieron regresar para repartir los desayunos y ayudar también a repartir las cenas que les damos a los más necesitados. Tengo que decir que el tele trabajo nos ha salvado a muchos para poder seguir haciendo las cosas y estar conectados y resolver problemas como conseguir los materiales sanitarios necesarios para nuestros trabajadores y residentes en los centros de mayores y así poder salvar vidas, que era lo más importante. Salvar vidas, algo que según lo digo me parece impensable en la España de hoy.

Gracias a Dios encontramos en nuestra sociedad a miles de Vicentes Ferrer, de Teresas de Calcuta, en cada esquina, en cada hogar, en cada piso. No ha habido vecino que al salir de casa no preguntara al otro qué puedo hacer por tí, quiere que le baje la basura, que le traiga algo de la farmacia… Creo que nunca ha habido tanta solidaridad como en estos momentos y que ha salido a flote en esta crisis sin ninguna duda. Sin ir más lejos, personas que han dado la vida por los demás: los médicos, los sanitarios, las enfermeras, el personal de las residencias… incluso se han contagiado y pasada la enfermedad, han vuelto para seguir ayudando.

Después de esta pandemia, se le va a dar muchas más importancia a la familia, al trato personal de los unos a los otros, al cariño que nos debemos, a reconocer todo aquello que teníamos y que no valorábamos lo suficiente: el medio ambiente, los jardines, las calles, los amigos… A veces pienso que mira que somos tontos que ha tenido que venir esta crisis para que nos demos cuenta de algunas cosas. Pero es verdad que nos ha servido para valorar lo que teníamos y sobre todo, que hemos sido capaces de acomodarnos a la nueva situación. Antes, de las 16 horas libres que teníamos al día, 10 o 12 las pasábamos en la calle y no con la familia y esto se ha revertido y estamos pasando mucho más tiempo con la familia.

Padre Ángel hablando por teléfono

Dios no es tan malo como para castigarnos con algo así, esto ha sido como un terremoto que nos ha cogido desprevenidos, pero todo el mundo ha intentado que la situación se resolviera lo mejor posible, nadie ha querido hacer mal a propósito. Es cierto que no hemos llegado a tiempo para salvar mas vidas, pero al mismo tiempo hemos aprendido que tenemos que estar preparados porque nos creemos semidioses y resulta que somos humanos, somos pequeñeces y cualquier epidemia puede acabar con parte de la población del mundo.

Ahora hay que unirse. Es una familia rota la nuestra, se nos ha ido mucha gente y tenemos que unirnos para salvarnos después. No podemos estar mirando a ver quién es el que más hace, el primero que llega, o el que mas valores tiene. Yo creo en Dios y en los hombres y eso es creer en las personas, en las instituciones, en la prensa, en los políticos, en la Iglesia. Hay que creer en la gente y ser comprensivos con los errores porque al fin y al cabo somos humanos.

 

Por:Padre Ángel García Rodríguez

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Padre Ángel García Rodríguez

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