Compromiso Social

INTEGRIDAD, RESPETO, EDUCACIÓN y RESPONSABILIDAD

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Por Pedro Rodríguez Castañeda

Este extraño verano, con circunstancias no deseadas para la mayoría, con riesgos víricos incontrolados, destrucción de puestos de trabajo, incertidumbre creciente y, sobre todo, con manipulación constante de las noticias por los estamentos de poder político y de los medios de comunicación, nos han obligado, al menos a algunos, a reflexionar sobre la situación que tenemos y sobre el dramático futuro que se presenta para muchos ciudadanos. Esta reflexión, a la que hago referencia, habrá sido muy variada, dependiendo de las características de cada individuo: la edad, la posición social y económica, el puesto de trabajo, la ideología, etc. Permitidme que yo intente aglutinar todas estas tendencias para clarificar e intentar tomar acciones favorables que aminoren este panorama sombrío.
No es necesario ser extraordinariamente culto y estudioso para saber que en el transcurso de nuestra civilización se han ido produciendo hechos y situaciones difíciles, cuando no muy difíciles, con resultados muy desiguales para los que tuvieron que vivirlo. Efectivamente los tiempos son diferentes y la tecnología ha avanzado. Sin embargo, vemos que hay muchas cosas en común, muchos afectados, demasiados, no han sobrevivido, otros sí han sobrevivido sin consecuencias aparentes, mientras gran parte de los afectados siguen con secuelas, sin saber hasta cuando la ciencia estará en condiciones de dar una respuesta adecuada. No tenemos otro remedio que asumir la realidad y ayudar en lo que sea posible, cada uno desde su posición de responsabilidad. Debemos denunciar abiertamente a todos aquellos que, estando en una posición privilegiada (políticos, medios de comunicación, empresas, etc.), no solo no llegan a acuerdos para mejorar la situación de los ciudadanos, sino que hacen todo lo posible para conseguir su propio beneficio, ya sea en votos, en dinero, en imagen o cualquier otra consideración.

Imagen de gafas de madera
La ciencia que ha tenido importancia decisiva en este devenir de los tiempos, y que ahora no se considera o incluso se desprecia, ha sido la filosofía y es a la que me voy a referir. Esta ciencia ha sido definida de muchas maneras, yo tomaré la más general, que proviene del latín. La “philosophia” es el conjunto de razonamientos y reflexiones encaminados a explicar las causas, relaciones, y finalidades últimas del hombre y el universo.
La filosofía trata de la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas, pero también intenta que el espíritu humano establezca una concepción racional del universo. Sócrates y sus discípulos Platón y Aristóteles, llegaron a la conclusión de que no se puede hacer ciencia de lo particular, sino solo de lo general. Esta conclusión, por su importancia, constituyó el objeto de la filosofía. Ahora, más que nunca, es cuando tenemos que hacer el mayor esfuerzo posible para dedicarnos a lo general o, lo que es lo mismo, a lo universal, dejando de lado lo personal, lo cómodo, lo anecdótico, o incluso lo trivial que casi nunca conduce a nada positivo.
Es evidente que, a día de hoy, desde aquellos principios de la filosofía, existen tendencias y escuelas de pensamiento muy diversas, con grandes nombres artífices de dichas corrientes: Descartes, Spinoza, Locke, Hume, Kant, Fichte, Schelling, Hegel, Bergson, Husserl, Heidegger y otros muchos filósofos actuales. Independiente de la propuesta defendida, esta ciencia milenaria debe dar soporte y ánimo para superar las dificultades que encontremos en la vida. Este es el espíritu que debe unirnos a todos en este momento de dificultad, para lo cual necesitamos que las personas de verdad preparadas científicamente tengan más peso en las decisiones y no sean manipuladas por intereses espurios.
Con seguridad habrá personas y lectores de GraZie Magazine que consideren que la situación es la que tenemos, y que todos somos responsables de la degradación que se ha ido produciendo en los últimos años en las instituciones políticas, económicas, educativas, familiares, y otras de todo tipo y condición. Es cierto, y también es cierto que situaciones similares sucedieron con frecuencia en todas las civilizaciones donde la bonanza económica fue produciendo despilfarro, fiestas, adicciones y perdida de la realidad. Ejemplos son la civilización persa, el antiguo Egipto, la civilización griega, la civilización romana, etc. Todas ellas nos dejaron una historia que debería ayudarnos a reflexionar y corregir las irregularidades que aparecen en nuestro sistema.
Esta breve exposición me incita a la acción, acción que debe ser sencilla, profunda y además muy bien diseñada, con preferencias y etapas claras donde todos juguemos un papel asumible y donde los más capaces puedan ejercer de líderes. Mi impresión es que con los partidos políticos actuales resultará muy difícil y es aquí donde aparecen las dudas.

Estatua del pensador
¿Cómo conseguir infundir en la sociedad integridad, respeto, educación y responsabilidad? Aquí está la madre del cordero, utilizando una expresión castellana antigua. Es preciso contar con tiempo y forma para educar a la ciudadanía. La pieza fundamental es la familia, institución familiar sólida y bien definida, donde desde los primeros momentos de vida el niño encuentre cuidados, cariño y referencias imitables. La realidad es bien distinta y cada día se aprecia una familia más desestructurada. La primera acción es, por tanto, ayudar a conseguir estabilidad en esta institución, y no pretender como manifestó públicamente la ministra Celaá que “los niños no pertenecen a los padres”. Si la familia reuniese esas características de estabilidad, concordia, y bien hacer, se conseguiría trasmitir respeto a los hijos, y entonces otras instituciones, como los colegios, lo tendrían más fácil para afianzar esta actitud básica en los alumnos, y no utilizarlos y adoctrinarlos en la ideología de turno, que es lo que está sucediendo en muchos casos.
La educación ha de ser la base de cualquier sociedad que pretenda progresar, implementando hábitos positivos, no solo de respeto, sino también esfuerzo, criterio, lógica, y razonamiento. Y así conseguir la libertad y valorar la responsabilidad en cada una de las acciones realizadas, entendiendo que no todas las personas pueden ser líderes para conseguir privilegios y honores sin merecerlo.
De todo esto podemos sacar una conclusión y es la siguiente: difícilmente haremos una sociedad justa, estable, libre y con capacidad de progreso si no contamos con los mejores, sobre todo en puestos significativos. Estos han de ser capaces, con experiencia, íntegros, respetuosos, educados y con un gran sentido de la responsabilidad.
Os invito a todos los que compartáis esta idea a reaccionar y colaborar por esta causa, la cual está por encima de la pandemia y de cualquier otra situación venidera. No se necesitan observatorios, asociaciones, ayudas u otras organizaciones, sencillamente cada uno en nuestro entorno demostremos quienes somos y manifestemos nuestro interés para ayudar a los que lo necesiten, sin renunciar a otras metas más ambiciosas según la disponibilidad y posicionamiento de cada uno.

 

Firma de Pedro Rodriguez

Por:Pedro Rodríguez Castañeda

Ficha del autor:

Pedro Rodríguez Castañeda

Pedro Rodríguez Castañeda

Licenciado en Química Orgánica, por la Universidad de Valladolid Master en Dirección y Administrador de Empresas por ESDEM. Master en Estudios Avanzados de Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Dr. en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

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