Realidad Medioambiental

Pandemias del MUNDO contemporáneo

Pandemias del mundo contemporáneo

PorPedro Rodríguez Castañeda

En estos momentos en que todos estamos alarmados, cuando no padeciendo la situación global del coronavirus, es complicado introducir otras características adicionales de nuestra realidad, pero permitidme que me arriesgue para dejar constancia de algunas tendencias que requieren, en el mejor de los casos, una reflexión.

Es evidente que ante cualquier situación desconocida en la vida, este es un caso, no resulta fácil tomar decisiones eficaces. Sin embargo, ya éramos conscientes de que esta epidemia sería inevitable por varias razones: la trasmisión del virus de forma oral, falta de responsabilidad ciudadana, intencionalidad de aminorar los riesgos políticamente y, sobre todo, la falta de criterio para tomar decisiones y hacer recomendaciones de los dirigentes políticos como máximos responsables de cada nación.

Desde hace muchos años, algunos personajes diversos han manifestado que el sistema de vida actual no tiene continuidad, al menos de la manera que la conocemos: los grandes desarrollos tecnológicos, la distribución desigual de la riqueza, los sistemas políticos anquilosados, cuando no esperpénticos, la falta de comunicación con los más cercanos, las adicciones personales (trabajo, diversiones, relaciones sociales, drogadicciones, hedonismo... etc.). Esto requiere, que al menos las personas capacitadas, se esfuercen para proporcionar ideas y criterios desinteresados, económicamente, en beneficio de la comunidad y de la humanidad en su conjunto.

El gran filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte (19/05/1762 - 27/01/1814), puede aportarnos, a pesar del tiempo transcurrido, algunas ideas y ayudarnos a clarificar dónde estamos y hacia dónde vamos. A Fichte podemos situarlo entre la filosofía crítica de Kant y la filosofía del espíritu de Hegel. A su vez fue precursor de Schelling (autor del primer sistema del idealismo trascendental), y por su aportación y esfuerzo se le ha reconocido como el padre del idealismo alemán.

Cuadro de Gioconda con mascarilla

En este artículo no pretendo hacer una descripción más extensa de su trabajo y su legado, aunque haré referencia a su publicación “Los caracteres de la edad contemporánea”. En este libro caracterizó su tiempo (finales del XVIII y principios del XIX) como una época de la Ilustración, siendo el mayor logro de su filosofía desarrollar las claves de las esferas moral y jurídica del actuar del ser humano en el mundo, para lo cual, empleó diversos conceptos: humanidad, razón, instinto, individualidad, autoridad, pecado, conciencia o ciencia de la razón, arte y libertad. En este texto hace la siguiente división de las edades del universo:

1.- Época del dominio incondicional de la razón por medio del instinto: “El estado de inocencia de la especie humana”.
2.- Época del instinto racional convertido en autoridad exteriormente coactiva: “El estado del pecado incipiente”.
3.- Época de la liberación de la autoridad, del instinto y de la razón en todas sus formas, la edad de absoluta indiferencia hacia toda verdad con desenfreno sin guía: “El estado de la acabada pecaminosidad o libertad vacía”.
4.- Época de la ciencia racional, donde la verdad es lo más elevado y además es amada: “El estado de la justificación incipiente”.
5.- Época del arte racional hasta ser imagen exacta de la razón: “El estado de la acabada justificación y salvación”.

En esta división, nunca cerrada, pueden coincidir parte de las tendencias o tendencias distintas, pero si hacemos una lectura detallada, sin ser absolutista, podríamos decir, que nuestra época, la de hoy, se corresponde con la definida en el apartado nº 3, libertad vacía. Siguiendo su teoría, Fichte manifestaba que la vida de la especie humana no depende del ciego azar, sino que marcha según un plan fijo, que no es otro que la especie humana se desarrolle en esta vida con libertad hasta llegar a ser pura imagen de la razón.

Si somos observadores de lo que vivimos, al menos para mí, resulta difícil imaginar que sobrepasemos esta época de libertad vacía fácilmente y lleguemos a la época del arte racional, pasando o eludiendo la época de la ciencia racional. El individuo actual se ve sometido a una coacción constante, que no es otra que el impulso natural de la propia conservación y del bienestar personal. Es precisamente este impulso el que nos lleva a cometer el mayor de los errores, considerar que podemos existir, vivir, pensar y obrar por sí mismo, cuando individualmente tenemos un pensamiento aislado del pensar universal y necesario.

Todos, precisamente en este momento de pandemia, en vez de ver constantemente la TV, donde nos dan datos continuos de la situación, enviar y reenviar WhatsApp, ya sean informativos o con noticias falsas, hagamos un esfuerzo de la razón para encontrar soluciones y colaborar con nuestra responsabilidad a la no propagación.

Ojos verdes poseidos por el COVID-19

El coronavirus es un ejemplo de lo que vivimos en esta época globalizada, pero quizá sea más importante el cambio climático, la falta de justicia equitativa, la falta de respeto, las luchas armadas constantes, la inseguridad, la falta de referentes políticos y económicos…etc.

Estamos en la posición, casi siempre, de que lo que yo no concibo no existe, pero además, yo no concibo absolutamente nada más que aquello que se refiere a mi personal existir y bienestar. Ante este planteamiento, tan restringido e interesado, podemos asegurar que la moralidad existente, no es otra que afianzar la virtud para conseguir mi propio provecho.

Esta situación, que responde en gran medida a la realidad, solo mira a lo inmediato y materialmente útil, a la comodidad, incluso la moda, pero hacer un esfuerzo superior sobre nuestra naturaleza, las ideas, en lo cual consiste la verdadera esencia del arte bello, lo desconocerá y se reirá de él como una necedad y un fanatismo.

Los Estados y los gobiernos, conocedores de esta situación, edifican políticas llenas de aire y vacías de contenido, manifestando en voz alta la conciencia que tienen de su propia nulidad.

No puedo predecir cual será la opinión de los lectores después de la lectura pausada de estas líneas, pero me gustaría que diera lugar a un pequeño esfuerzo mental individual para superar mejor y conjuntamente estas pandemias que sin duda alguna se repetirán.

 

Firma de Pedro Rodríguez Castañeda

 

Por:Pedro Rodríguez Castañeda

Ficha del autor:

Pedro Rodríguez Castañeda

Licenciado en Química Orgánica, por la Universidad de Valladolid Master en Dirección y Administrador de Empresas por ESDEM. Master en Estudios Avanzados de Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Dr. en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

Comentario al autor

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