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S.A.P El árbol mágico

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S.A.P. EL ÁRBOL MÁGICO

por Marutxi Sánchez

Todos los niños necesitan de sus padres para que les aporten seguridad y amor. Convertirles en “armas arrojadizas” de una guerra sin sentido les convierte en niños infelices y futuros adultos que pagarán durante toda su vida las carencias y manipulaciones de su niñez.

El pasado mes de Diciembre salió a la venta la primera edición de mi novela  S.A.P. EL ÁRBOL MÁGICO. Mi propósito  no ha sido otro que concienciar a la sociedad sobre el silencioso, pero  por desgracia  cada día más frecuente,  Síndrome de Alienación Parental, y dar voz a todos los niños que sufren este tipo de maltrato que condiciona toda su vida presente y futura.

Comencé a escribirla hace varios años. Había oído hablar  del Síndrome de Alienación Parental pero jamás imaginé hasta qué punto podía llegar a  destruir infancias y vidas enteras, hasta que conocí de cerca, muy de cerca,  algunos de estos casos. La novela permaneció inacabada durante mucho tiempo por avatares de la vida, pero no olvidada, y el confinamiento de Marzo de 2020 me dio la oportunidad de terminarla por fin.

Marutxi Sánchez

El S.A.P. (Síndrome de Alienación Parental) es el proceso en el que un progenitor transforma la conciencia de sus hijos mediante la manipulación y el adoctrinamiento, a fin de impedir, obstaculizar y destruir los vínculos de éstos con el otro progenitor, hasta conseguir que el propio hijo le rechace e incluso le odie injustificadamente, hasta hacerle desaparecer por completo de su vida.

En España aproximadamente el 30% de los matrimonios terminan en divorcio. Muchas de esas parejas, la mayoría, tienen descendencia. Normalmente esos padres tienen claro que la prioridad es la felicidad y el correcto desarrollo de sus hijos, pero también a muchos otros les ciega el afán de venganza o la frustración y, en algunas ocasiones, incluso sin ser conscientes de ello, utilizan a los niños para hacer daño a su excónyuge.

Cuando hablamos de S.A.P., muchas veces no nos damos cuenta de la magnitud del problema. Para cualquier niño los padres son pilares fundamentales durante su desarrollo emocional. El ser utilizados durante años para hacer daño trae consecuencias catastróficas en su autoestima, les incapacita para tener relaciones efectivas y sanas en el futuro, provoca depresiones crónicas y desordenes de personalidad, convirtiéndoles en personas vulnerables. Incluso  muchos psicólogos lo relacionan con problemas de adicciones en la edad adulta.

En esta novela narro la historia de una familia madrileña víctima de la manipulación que ejerce una madre   para hacer daño a su exmarido, a su nueva esposa, y a toda la familia paterna, sin darse cuenta de que, en realidad, está maltratando y destrozando la infancia y la vida de su propia hija. Es algo que se repite en nuestra sociedad diariamente, delante de nuestros ojos, pasando, sin embargo, desapercibido. Es un tipo de maltrato tan silencioso que ni los menores son conscientes de estar sufriéndolo … hasta que es demasiado tarde.

En el año 2005, cuando arranca esta historia, en España la mayoría de las custodias se concedían a las madres.  Aunque a veces este tipo de maltrato se da indistintamente en ambos progenitores, pues el perfil del alienador no está ligado al género, normalmente tiene más armas para llevarlo a cabo quien ostenta la custodia del menor y, por tanto, pasa mucho más tiempo con él. Una alienación “exitosa” requiere tiempo y reiteración. 

 

Portada del libro con arbol

En “S.A.P. EL ÁRBOL MÁGICO”, Jorge se divorcia de Isabel, pero desconoce por completo que entonces estará obligado a divorciarse también de su hija. No cuenta con la mala fe de la madre, ni piensa en ningún momento que al no tener la custodia ya no podrá ser padre más allá de lo que Isabel le permita. A raíz del divorcio todo se rige por normas escritas en un convenio y por la rocambolesca interpretación de Isabel. Había sido padre, pero solo un padre consorte, y al divorciarse había perdido también “el título” con todo lo que conlleva.         Daniela es una niña feliz, pero le enseñan a odiar y a lo largo de los años siente que no es lo bastante buena para ninguno de ellos. Ni la casa de su madre, ni la de su padre es realmente su casa. Es la casa de sus hermanos, la familia de sus hermanos, de todos ellos, menos suya. Todos le hablan, todos le cuentan, pero ella, a su corta edad,  no sabe a quién debe creer.  Lucía acepta el lote, pero no sabe lo difícil que será convivir con Jorge, con Daniela y con una madre manipuladora que ejerce un S.A.P. de libro contra su propia hija para terminar con todos ellos.

He querido resaltar el papel de “la madrastra”, que en este caso también es una víctima, para desestigmatizar de algún modo la injustificada mala fama que arrastra su nombre, seguramente a raíz de infinidad de cuentos infantiles donde aparecen como auténticas brujas.  Hoy ser madrastra es algo habitual ya que son frecuentes los divorcios y nuevos matrimonios con hijos, pero eso no implica tener “una bruja en casa” ni mucho menos, sino que es una figura más de la familia que, como todos, intenta adaptarse.  En este caso  Lucía, la nueva esposa de Jorge,  es también  quien tiene más empuje a la hora de luchar para defender la relación padre-hija intentando a su vez que su matrimonio  no salga herido, cosa harto difícil.

A través de cada capítulo, especialmente en los primeros, he intentado mostrar la condición de cada personaje y la forma en que vive, piensa, sufre, se defiende  y/o afronta esta y otras situaciones, así como el modo en que poco a poco se va tejiendo un perímetro alrededor de la niña. He querido dar a cada uno de ellos una entidad propia para que el lector pueda empatizar  y llegar a sentir la impotencia, los miedos, la desesperación y también el enorme deseo de ser felices de todos ellos.

A día de hoy  aún hay miles de víctimas de S.A.P. en nuestro país y cientos de asociaciones de padres que luchan para recuperar a sus hijos desde hace años y para que la justicia tome medidas contundentes. Pero demostrar  un S.A.P. es algo muy complicado, pues la justicia escucha al pie de la letra  a los niños (niños adoctrinados en su mayoría) en vez de interpretar e intentar descifrar. Es frecuente que el menor ratifique cualquier versión del alienador bajo los argumentos que le han sido inoculados. Digamos que, a veces, la justicia también es alienada …

Tal y como refleja mi libro, el resultado de todo esto es que  un niño sometido a semejante lavado de cerebro durante años, aprende a odiar a quien amaba y convierte en verdad cada mensaje del alienador, creándole incluso recuerdos que nunca sucedieron.

La infancia es imprescindible vivirla y disfrutarla porque es un periodo imposible de  recuperar. Esos primeros años son los que marcarán nuestra forma de afrontar la vida y es importante contar con el amor y el cariño de ambos progenitores. Espero que mi libro sirva para poner mi granito de arena en la lucha contra la alienación parental y si algún alienador/a  lo lee, consigue ponerse en la piel de su hijo, y algún niño deja de sufrir, me sentiré más que satisfecha. STOP S.A.P.

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