HOY ME FALTA LA LUZ

por Bernabé García-Heras Díaz | Bienestar, Destacada

HOY ME FALTA LA LUZ

Por Bernabé García-H

LITERATURA REFLEXIVA

Hay días en los que uno se despierta y no sabe muy bien qué ha ocurrido.

No ha pasado nada especialmente grave. Nadie ha llamado con una mala noticia. No se ha roto el mundo durante la noche.

Y, sin embargo, algo pesa.

El cielo está gris. Hace más frío. La casa parece más silenciosa de lo habitual y hasta las cosas que normalmente nos gustan parecen haberse quedado un poco lejos.

Uno mira el día que tiene por delante y piensa:

«Hoy no puedo.»

No es tristeza exactamente.

O quizá sí.

Tampoco es cansancio, aunque el cuerpo pesa.

No es falta de ganas de vivir, sino falta de ganas de hacer.

De empezar.

De pensar.

De inventar.

De contestar.

De levantarse con entusiasmo y fingir que todo está estupendamente.

Hay días así.

Y quizá lo primero que deberíamos aprender es que no todos los días tienen que ser buenos.

Nos hemos acostumbrado demasiado a exigirnos.

A levantarnos con objetivos.

A producir.

A aprovechar el tiempo.

A tener proyectos.

A estar disponibles.

A sonreír.

A responder «bien» cuando alguien pregunta cómo estamos, aunque por dentro llevemos toda la mañana intentando encontrar un poco de luz.

Parece que incluso estar cansado necesita una explicación.

Y no siempre la hay.

A veces simplemente sucede.

Como sucede con la lluvia.

Como sucede con el otoño.

Como sucede con una tarde que se va apagando lentamente detrás de una ventana.

Hay días en los que el alma —si queremos llamarlo así— necesita bajar el ritmo.

No para rendirse.

Simplemente para respirar.

Persona sentada junto a una ventana en un día gris, disfrutando de un momento de calma y pausa.

Un momento de pausa cuando el día pide bajar el ritmo.

Quizá hoy no tengas que hacer nada extraordinario.

Quizá puedas dejar que el café se enfríe un poco mientras miras por la ventana.

Quizá puedas sentarte sin sentir que estás perdiendo el tiempo.

Quizá puedas escuchar una canción que no te pida nada.

Quizá puedas salir a caminar sin destino.

O quedarte en casa.

Quizá puedas escribir una página terrible.

O no escribir ninguna.

Quizá puedas mirar una película que ya has visto.

Leer dos páginas de un libro y cerrar después.

Ordenar un cajón.

Hacer la cama.

Prepararte algo caliente.

O sencillamente quedarte quieto durante unos minutos.

No todo tiene que convertirse en un logro.

Hay días en los que seguir siendo uno mismo ya es suficiente.

Y hay algo que me gustaría decirte si precisamente hoy eres tú quien está leyendo esto.

No te compares con quien eras ayer.

Hoy no eres ayer.

Y mañana tampoco será hoy.

No sabes qué traerá la mañana siguiente.

Por eso quizá no sea necesario resolver la vida esta tarde.

Ni encontrar respuestas.

Ni recuperar de golpe las ganas.

Ni obligarte a sentirte bien.

A veces basta con atravesar unas horas.

Una tarde.

Una noche.

Y dejar que el tiempo haga esa parte del trabajo que nosotros no podemos hacer.

Porque también las nubes pasan.

Aunque cuando estamos debajo de ellas parezca que han decidido quedarse para siempre.

Hay una cosa curiosa en los días grises.

Nos hacen creer que la luz ha desaparecido.

Pero la luz sigue ahí.

Está detrás de las nubes.

No podemos verla, pero sigue existiendo.

Quizá nosotros también seamos un poco así.

Hay momentos en los que no encontramos dentro de nosotros ninguna chispa.

Ninguna idea.

Ninguna ilusión.

Ninguna respuesta.

Y eso no significa necesariamente que se hayan ido para siempre.

Puede significar simplemente que hoy están detrás de las nubes.

Esperando.

Sin hacer ruido.

Así que si hoy no tienes fuerzas, no te castigues por ello.

Si no te apetece hablar, guarda silencio.

Si no tienes ganas de crear, no crees.

Si no sabes qué hacer con tu tarde, no pasa nada.

No todos los días vienen para construir algo.

Algunos vienen solamente para enseñarnos a detenernos.

Y quizá esos días también tengan algo que decirnos.

Nos recuerdan que somos humanos.

Que no podemos estar siempre arriba.

Que también necesitamos parar.

Que hay momentos en los que el corazón pide una manta, una ventana, una taza caliente y un poco de tiempo.

Y que eso también forma parte de la vida.

Dentro de unos días quizá vuelvas a levantarte con una idea.

Quizá aparezca una canción.

Una conversación.

Una fotografía.

Una historia.

Una página en blanco que ya no parezca tan blanca.

Quizá vuelvas a tener ganas de hacer aquello que hoy te parece imposible.

No hace falta saber cuándo.

Déjalo venir.

La inspiración no siempre se marcha porque se haya terminado.

A veces simplemente necesita descansar.

Como nosotros.

Rincón tranquilo junto a una ventana con un libro abierto, una taza caliente y luz suave de otoño.

Un momento para respirar y dejar que el día avance sin prisas.

Y si hoy estás leyendo esto desde uno de esos días en los que todo parece demasiado gris, quédate un momento.

No tienes que demostrar nada.

No tienes que ser fuerte para nosotros.

No tienes que tener respuestas.

No tienes siquiera que sonreír.

Puedes estar aquí.

Respirar.

Mirar por la ventana.

Dejar pasar un rato.

Y recordar algo muy sencillo:

un día gris no significa una vida gris.

Es solamente un día.

Y los días pasan.

Incluso estos.

Especialmente estos.

Mañana quizá vuelva el sol.

Y si no vuelve mañana, quizá lo haga pasado.

Pero mientras tanto, aquí estamos.

Sin prisas.

Sin exigencias.

Acompañándonos un poco.

Porque a veces la luz que necesitamos no aparece dentro de nosotros.

A veces llega desde fuera.

En una palabra.

En una mirada.

En una canción.

En una página.

En alguien que, sin conocernos siquiera, parece decirnos:

«No pasa nada. Hoy puedes descansar. Yo me quedo aquí contigo.»

Y quizá, por hoy, eso sea suficiente.


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Sobre la autoría

Bernabé García-Heras Díaz

Bernabé García-Heras Díaz

Creativo editorial | Diseño de identidad corporativa | Cofundador de GraZie Magazine

Creativo editorial y diseñador especializado en identidad corporativa, con una trayectoria centrada en proyectos culturales, editoriales e institucionales, especialmente en el ámbito de la salud.

Es cofundador, junto a Custodia Ponce, de GraZie Magazine, medio digital e impreso comprometido con la cultura, la superación y el impacto social.

Ha diseñado más de cuarenta cubiertas para la editorial Última Línea, consolidando una línea visual reconocible dentro del sector editorial independiente. Es responsable de la identidad corporativa del Instituto Médico de Oncología Avanzada (INMOA) y del Centro Nacional de Prevención del Cáncer (CNPC), desarrollando marcas alineadas con valores de rigor científico, confianza y sensibilidad humana.

Participó en la edición integral del libro “Cocinando Tu Salud” como fotógrafo, videógrafo, diseñador y maquetador, integrando comunicación visual y narrativa editorial en un proyecto de divulgación sanitaria centrado en la alimentación oncológica.

Su trabajo combina dirección de arte, diseño editorial, branding e imagen estratégica, con una convicción clara: la comunicación visual no solo debe ser estética, sino también tener propósito, coherencia y memoria.

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