EL COMPROMISO
LITERATURA REFLEXIVA / BIENESTAR
Por Bernabé García-Heras Díaz
Qué palabra tan seria: compromiso.
La pronunciamos y parece que, en cuanto lo hacemos, algo queda firmado.
Un compromiso no necesita papeles. A veces basta una frase, una mirada, una promesa hecha casi sin pensar.
—Allí estaré.
Y ya está.
Hemos dado nuestra palabra.
▌
Hay compromisos que elegimos.
Otros que llegan con la vida.
Los hay que hacemos por amor, por amistad, por responsabilidad, por trabajo, por cariño. Algunos nos hacen ilusión y otros simplemente forman parte de esas cosas que hemos decidido que debemos hacer.
Y normalmente no pensamos demasiado en ellos.
Hasta que un día llega uno.
Uno cualquiera.
Uno que, en circunstancias normales, cumpliríamos sin darle más importancia.
Pero precisamente ese día no estamos en circunstancias normales.
No ha ocurrido nada extraordinario.
No tenemos una excusa.
No hay una razón que podamos presentar sobre la mesa para explicar por qué, hoy, aquello que ayer era sencillo parece pesar tanto.
Y entonces descubrimos algo curioso:
un compromiso no cambia porque nosotros cambiemos.
La cita sigue estando ahí.
La persona sigue esperando.
La hora sigue avanzando.
La palabra que dimos continúa siendo la misma.
El único que ha cambiado somos nosotros.
▌
Quizá por eso hay días en los que cumplir con los demás supone un pequeño esfuerzo que nadie ve.
No porque no queramos a esa persona.
No porque no nos importe aquello que prometimos.
No porque hayamos dejado de ser responsables.
Simplemente porque hoy nos habría venido bien no tener que ser nada para nadie durante unas horas.
Ni el amigo que escucha.
Ni el compañero que responde.
Ni la persona que sonríe.
Ni siquiera esa versión de nosotros mismos que parece tener siempre la energía suficiente para todo.
Hoy habríamos querido desaparecer un poco.
No del mundo.
Solo de las obligaciones del mundo.

A veces cumplir con los demás también significa reconocer cuándo necesitamos parar.
Y entonces aparece una pregunta incómoda:
¿También estamos obligados a cumplir cuando por dentro necesitamos parar?
No es una pregunta fácil.
Porque si cada vez que no tenemos ganas dejamos de cumplir, quizá terminemos llamando libertad a algo que simplemente es irresponsabilidad.
Pero si siempre ponemos nuestras obligaciones por delante de nosotros mismos, quizá llegue un momento en que ya no sepamos distinguir entre cumplir una promesa y abandonarnos un poco.
Hay una frontera muy fina entre ambas cosas.
Y probablemente cada persona tenga que descubrir dónde está la suya.
▌
Nos han enseñado mucho sobre cumplir.
Cumple lo que dices.
Sé responsable.
No falles.
No dejes a nadie esperando.
Haz lo que te corresponde.
Y está bien.
Hay algo hermoso en poder confiar en alguien porque sabemos que estará allí cuando dijo que estaría.
Pero quizá también deberíamos aprender otra cosa:
que decir “hoy no puedo” no siempre significa faltar a un compromiso.
A veces significa reconocer un límite.
Y reconocer un límite también puede ser una forma de honestidad.
El problema es que nos cuesta mucho decirlo.
Nos cuesta porque tenemos miedo de decepcionar.
Porque pensamos que los demás pueden interpretarlo como falta de interés.
Porque creemos que deberíamos poder con todo.
Porque, en ocasiones, resulta mucho más sencillo cumplir que explicar cómo estamos.
▌
Y así vamos.
Acudiendo.
Contestando.
Llegando.
Haciendo.
Cumpliendo.
Mientras por dentro una pequeña parte de nosotros sigue diciendo:
Hoy habría preferido quedarme quieto.
Y quizá nadie lo note.
Eso es lo extraño.
Que podemos cumplir perfectamente con lo que se espera de nosotros mientras por dentro estamos haciendo un esfuerzo enorme.
Una sonrisa puede esconder cansancio.
Una conversación puede esconder silencio.
Una presencia puede esconder unas ganas inmensas de estar en otro lugar.
Y, sin embargo, estamos allí.
Porque dijimos que estaríamos.
▌
Pero hay compromisos que nadie nos recuerda.
No están escritos en ninguna agenda.
No tienen una hora.
No dependen de que otra persona nos espere.
Son los compromisos que tenemos con nosotros mismos.
Dormir cuando estamos cansados.
Parar cuando necesitamos parar.
Decir que no cuando realmente queremos decir que no.
No fingir que estamos bien cuando no tenemos ganas de fingir nada.
Dejarnos un rato en paz.
Quizá esos sean los compromisos que más fácilmente rompemos.
Porque los demás pueden llamarnos si faltamos.
Nosotros, en cambio, casi nunca nos reclamamos.

También existen compromisos que nadie nos recuerda y que tenemos con nosotros mismos.
Tal vez el verdadero compromiso no consista siempre en estar disponibles.
Tal vez consista en saber para quién, para qué y hasta dónde queremos estarlo.
Hay personas por las que merece la pena levantarse incluso en los días difíciles.
Hay palabras que merece la pena cumplir.
Hay abrazos a los que uno acude aunque llegue cansado.
Y hay compromisos que quizá deberíamos aprender a revisar.
No todos merecen el mismo esfuerzo.
No todas las promesas tienen que mantenerse a cualquier precio.
Y no todo “sí” que hemos pronunciado tiene que convertirse en una condena.
▌
Hoy tengo un compromiso.
Y probablemente lo cumpliré.
Pero quizá hoy lo haga de una manera diferente.
Sin exigirme estar radiante.
Sin fingir que me sobra energía.
Sin obligarme a disfrutar de lo que normalmente disfruto.
Simplemente estando.
A veces cumplir también puede ser eso:
estar sin tener que aparentar que todo nos resulta fácil.
Y cuando termine, quizá vuelva a casa.
Me quite los zapatos.
Apague el teléfono.
Y me quede un rato sin hacer absolutamente nada.
No porque haya dejado de importarme el mundo.
Sino porque también tengo un compromiso con la persona que, durante todo el día, ha tenido que acompañarme.
Yo.
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Sobre la autoría
Bernabé García-Heras Días
Creativo editorial | Diseño de identidad corporativa | Creador y fundador de GraZie Magazine
Creativo editorial y diseñador especializado en identidad corporativa, con una trayectoria vinculada a proyectos culturales, editoriales e institucionales. Su trabajo reúne diseño, fotografía y comunicación visual. Es creador y fundador de GraZie Magazine, publicación digital centrada en las personas, las historias y los valores humanos.













