LUGAR DEL COSMOS EN LA VIDA DEL HOMBRE

por Ángel Gutiérrez Sanz | Bienestar, Destacada

LUGAR DEL COSMOS EN LA VIDA DEL HOMBRE

Por Ángel Gutiérrez Sanz

UNA PREGUNTA QUE TAMBIÉN NOS CONCIERNE

En más de una ocasión he podido constatar cómo el pensador español Julián Marías, siempre que hacía referencia a la obra de Scheler El puesto del hombre en el cosmos, de inmediato replicaba que habría que preguntarse también por el puesto del cosmos en la vida del hombre.

Tenía razón Julián Marías. Esta cuestión que él propone también es importante.

EL MUNDO COMO CONDICIÓN DE NUESTRA EXISTENCIA

El Cosmos ciertamente aparece ligado a la existencia humana de modo ineludible, como condición necesaria de nuestra corporeidad. Cuanto sucede en este universo nuestro nos afecta. Todo lo que le ocurre a nuestro mundo nos ocurre a nosotros también.

Para poder existir, necesito del mundo y también para poder desarrollarme como lo que soy. No podría concebirse al ser humano fuera del espacio y estando en ningún sitio. Sería semejante al famoso cuchillo sin mango que no tiene hoja.

Seres somos del espacio en el océano de un inmenso universo. De la tierra venimos y a ella volveremos. Cuna y relicario es, a la vez, de nuestro humano existir.

Es difícil que pudiera representar más para nosotros y para nuestras vidas. Su cielo nos cobija, la tierra nos alimenta con sus frutos, como si fuera nuestra propia madre.

Si no quedan saciadas las hambres en el mundo, no será por culpa de la tierra, sino de los hombres y mujeres que la habitan.

Persona contemplando el mundo desde una montaña bajo el cielo y el universo.

El mundo que habitamos forma parte inseparable de nuestra existencia.

EL LUGAR DONDE VIVIMOS Y JUGAMOS LA PARTIDA

El mundo, para nosotros, es terreno de juego donde apostamos y jugamos la partida; huerto donde plantamos; templo de nuestros recuerdos y experiencias y, al final, trampolín para dar el salto a la eternidad.

Le debemos tanto que, sin él, no podríamos ser nosotros mismos.

CUANDO LOS SENTIDOS NECESITAN DEL MUNDO

Sin el mundo, para nada serviría tener cuerpo, porque nada son los ojos sin luz que los alumbre; poca cosa es un olfato sin aromas suspendidos en el aire; superfluo sería un oído sin cadencias sonoras que llegan desde fuera, suspendidas en las ondas.

De nada serviría abrir de par en par las ventanas del cuerpo si del exterior no llegaran mensajes.

AFERRADOS A LA TIERRA

Mi corporeidad está en el origen de mi mundanidad y ello me obliga a entenderme con el mundo en que tengo que moverme necesariamente.

Un mundo que, dicho sea de paso, vamos transformando según las necesidades y deseos, para poder vivir a gusto en él.

Nos sentimos aferrados a cuanto nos rodea y nos cuesta despegarnos de las cosas.

Estamos bien aquí. El sabor agridulce de este mundo nos hace olvidar las añoranzas del otro, que aún no conocemos; por eso no tenemos prisa en aplazar la partida.

Jocosamente he oído decir a alguien que, aunque en la casa del Padre se esté bien, en ninguna tanto como en la propia. Pero, bien mirado, como decía Miguel Delibes, la vida está bien para un rato, pues vivir indefinidamente acabaría resultándonos pesado.

CUANDO CAMBIE NUESTRA MIRADA

Dios sabrá por qué estamos tan atados al terruño. Seguro que allí arriba se corregirá nuestra miopía y podremos ver con otras perspectivas horizontes más luminosos y amplios.

Persona y perro contemplando su hogar y el paisaje al atardecer.

Aferrados a la tierra, al lugar que conocemos y a todo aquello que sentimos nuestro.

UNA MORADA QUE NO ES PARA SIEMPRE

Este mundo nuestro, hotel de cinco estrellas para unos e inmunda posada para otros, es el único que nuestros ojos pueden ver, nuestras manos tocar, donde pueden apoyarse nuestros pies.

Nos aferramos a él, tal vez por eso mismo: porque está cerca de nosotros, porque es la medida de nuestra mundanidad y no hemos experimentado nada mejor.

Pero bien sabemos que no será nuestra morada para siempre. Por eso es oportuno traer a la memoria las palabras de Pablo cuando dice:

“Los que disfrutan del mundo vivan como si no disfrutaran y los que lloran como si no llorasen, porque la escena de este mundo pasa.”

(1 Corintios, 7, 30-31)


PARA SEGUIR REFLEXIONANDO

1. RETROSPECCIÓN | A veces necesitamos detenernos y mirar atrás para comprender quiénes somos, qué hemos vivido y qué sentido tiene el camino recorrido.

2. NO PASA DÍA SIN QUE ALGO SUCEDA | Una invitación a mirar lo cotidiano con otros ojos y descubrir que detrás de cada día aparentemente común puede esconderse el verdadero valor de estar vivos.

3. APRENDER DE LA EXPERIENCIA | Las experiencias nos transforman y dejan huella. Una reflexión sobre lo que la vida nos enseña y sobre la sabiduría que podemos extraer de lo vivido.


 

Sobre la autoría

Ángel Gutiérrez Sanz, colaborador de GraZie Magazine
Escritor y colaborador cultural en  | Web

VIDA Y OBRA DE ÁNGEL GUTIÉRREZ SANZ

Ángel Gutiérrez Sanz nace en Alaraz (Salamanca) 20 de Julio (1939) en el seno de una familia cristiana, donde se tenía aprecio por la cultura. Fue el más pequeño de una familia numerosa, integrada por siete hermanos. Aquí aprendería las primeras letras. Apenas cumplidos los 11 años, abandona su pueblo natal con destino al internado que los PP. Dominicos tenían en La Mejorada, provincia de Valladolid, luego vendrían otros internados en la provincia de Segovia, Toledo y Ávila, por lo que solo pudo disfrutar del calor de familia en las vacaciones estivales. A los 12 años murió su padre y a los 23, aún sin haber concluido su carrera de filosofía en Madrid, murió su madre, por lo que se vio obligado a trabajar para costearse sus estudios de Filosofía, graduándose finalmente en Madrid por la Universidad Complutense, el año 1964.

Una vez licenciado en Filosofía y Letras y con los estudios completos de Teología, se puso a trabajar como profesor en colegios privados de Madrid. Posteriormente obtendría el grado de doctor por la misma universidad Complutense de Madrid, pero antes de que esto sucediera, fue llamado a filas y tuvo que cumplir su servicio militar, lo que supondría para él un grave contratiempo, al ver truncada su carrera y su vida profesional apenas iniciada. Una vez cumplidas sus obligaciones con la Patria, fue admitido en el mismo colegio que estaba trabajando y la vida volvería a recobrar su ritmo.

 En el año 1967 se casaría con la pedagoga Francisca Abad Martín, fijando su residencia en Madrid.

A partir de este momento, Gutiérrez Sanz vivió entregado a la vida familiar, que supo conjugar perfectamente con su profesión de docente y también con sus estudios, porque en los primeros años de matrimonio, Ángel Gutiérrez estaba ocupado en preparar sus oposiciones, para obtener una plaza como profesor numerario de filosofía, a la vez que trataba de concluir su tesis doctoral. Fueron años difíciles, en que tuvo que trabajar duro y sin tregua, para conseguir lo que consiguió.  Cierto que a su lado tuvo siempre a una amiga y colaboradora, que siendo ya madre, no solo supo hacer frente a las circunstancias, manteniendo intacta durante cinco años la licencia por estudios, concedida por el Ministerio de Educación, para que pudiera cursar la carrera de Pedagogía, sino que logró que los ojos de su marido pudieran contemplar la realidad con el verde de la esperanza.

Pasados estos primeros años de matrimonio, la situación fue mejorando. La tesis doctoral que llevaría por título "La Ética en Baltasar Gracián" llegó a feliz término, mereciendo la máxima calificación de "Sobresaliente cum laude", siendo publicada posteriormente. Y sobre todo la obtención de una plaza como profesor titular de filosofía y luego como catedrático de esta misma asignatura, iba a suponer que Gutiérrez Sanz pudiera dedicarse a su pasión de escribir.

En su dilatada vida docente en la enseñanza publica, ha desempeñando diversos cargos directivos, pero ello no ha sido obstáculo para seguir trabajando en el campo de la investigación. Su compromiso   al servicio de la cultura ha quedado patente, tanto en las aulas como fuera de ellas, bien como conferenciante en diversos foros, en el Ateneo de Madrid por ejemplo, así como en colaboración con diversos medios de comunicación social, a través de revistas filosófico-teológicas, históricas. educativas o de pensamiento.

Digno de reseñar es que, siendo catedrático y jefe del Seminario de Filosofía del Instituto Miguel Servet de Madrid y en colaboración con un equipo de profesores de este mismo seminario, obtuvo el Primer Premio Nacional del Segundo Concurso de Prensa sobre artículos, en la modalidad de reportajes sobre Pedagogía, convocado por la Fundación Santa María (S.M.).

En el año 1990, Ediciones TAU saca a la luz su primer libro titulado " Aspectos de una sociedad en crisis", en donde el autor apunta las directrices por donde habría de discurrir su pensamiento.

A partir de entonces su vocación como escritor fue haciéndose más determinante, hasta el momento de su jubilación.

MÁS INFORMACIÓN EN: https://blogculturalgutierrezsanzangel.blogspot.com/p/sobre-mi_10.html

 

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