UN MUNDO EN PAZ

por Ángel Gutiérrez Sanz | Bienestar, Destacada

UN MUNDO EN PAZ

Por Ángel Gutiérrez Sanz

La paz necesita justicia y tolerancia

Necesitamos un mundo en paz, pero, para tener un mundo en paz, necesitamos justicia y tolerancia. Tristemente, nos hemos introducido en el siglo XXI hurgando en viejas heridas que han hecho renacer odios y rencores entre los pueblos y culturas que parecían ya olvidados, cuando lo que hace falta son puentes para llegar a un entendimiento universal.

Paz y no violencia es lo que este mundo nuestro necesita. Los absolutismos étnicos, culturales o religiosos pueden dar lugar a fanatismos que hacen imposible una convivencia pacífica. Respeto y libertad de todos, para todos.

Primero, ser humanos

Hemos de partir del convencimiento de que lo primero y fundamental es ser hombre; luego vendrá el ser cristiano, judío, musulmán o lo que sea. La razón es muy simple: pretender ser buen creyente sin antes ser humano es tarea imposible.

Personas de distintas culturas sentadas ante una ciudad al atardecer, símbolo de convivencia y paz en GraZie Magazine.

La paz comienza cuando aprendemos a convivir y respetar nuestras diferencias.

Hubo un tiempo en que hablar así pudo ser comprometido, y tal vez aún lo sea en algunas latitudes. Tuvieron que pasar muchos siglos hasta que el Concilio Vaticano II reconociera la libertad religiosa, y ello supuso un paso fundamental en el entendimiento de los pueblos y naciones del mundo, paso que otras religiones no han dado todavía.

Sería estupendo si pudiéramos decir que los tiempos de las luchas entre religiones son cosa del pasado.

Ver al ser humano por encima de las creencias

Los grandes apóstoles de nuestro tiempo, como Teresa de Calcuta, tienen esto muy presente, hasta el punto de que, en el menesteroso, en el abandonado, en el desgraciado, solo ven al hombre y por eso se vuelcan en él, sin tener en cuenta cuál sea su credo religioso.

Es innecesario decir que este tipo de tolerancia que nos acerca unos a otros no tiene por qué ser impedimento para seguir manteniendo la adhesión firme a las convicciones y creencias personales, como fue el caso de esta gran hermana de los pobres.

Se puede ser leal a la fe y a las convicciones personales al tiempo que se respetan las de los demás. Puede que esto llegue a ser indispensable para podernos mantener en paz.

La parábola de los tres anillos

Allá por los siglos VIII o IX se contaba en Bagdad la parábola de los tres anillos, que no deja de ser aleccionadora también para nuestro tiempo.

La parábola reza así:

Un rico hombre en Oriente era dueño de un anillo de oro que tenía la extraña capacidad de hacer que el poseedor fuera querido por Dios y por los hombres.

Tres anillos dorados con piedras preciosas sobre una mesa de piedra, con una antigua ciudad oriental al fondo, para ilustrar la parábola de los tres anillos.

La parábola de los tres anillos nos invita a reflexionar sobre la tolerancia y el respeto a las creencias de los demás.

A lo largo de varias generaciones, el anillo fue pasando a manos del hijo predilecto, hasta que un padre encontró dificultades a la hora de dejar en herencia este preciado anillo, porque a sus tres hijos los quería por igual.

¿Qué hacer?

Mandó construir dos anillos iguales al auténtico y, cuando le llegó la hora de morir, entregó uno a cada hijo. Los tres se creían en posesión del anillo verdadero.

Cansados de discutir y pelearse, los tres hermanos pusieron el asunto en manos de un honrado juez quien, tras oír la historia, preguntó:

—¿Quién de los tres era querido por todos?

A esta pregunta, ninguno de los tres pudo responder.

Después de un largo silencio, el juez dijo:

—Cada cual intente hacer de su anillo el verdadero, tratando de ser querido por todos. Ya vendrá un juez dentro de muchos años, quizás siglos, que, a la vista de lo que cada cual haya conseguido, dictará sentencia definitiva.

La verdad no necesita imponerse por la fuerza

Las moralejas a sacar pueden ser muchas. La mía es esta: no más guerras ni violencias. La verdad de nuestra fe se impondrá por sí misma a los demás.

No hace falta imponer nada por la fuerza; contentémonos con dar un testimonio auténtico y veraz.


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Sobre la autoría

Ángel Gutiérrez Sanz, colaborador de GraZie Magazine
Escritor y colaborador cultural en  | Web

VIDA Y OBRA DE ÁNGEL GUTIÉRREZ SANZ

Ángel Gutiérrez Sanz nace en Alaraz (Salamanca) 20 de Julio (1939) en el seno de una familia cristiana, donde se tenía aprecio por la cultura. Fue el más pequeño de una familia numerosa, integrada por siete hermanos. Aquí aprendería las primeras letras. Apenas cumplidos los 11 años, abandona su pueblo natal con destino al internado que los PP. Dominicos tenían en La Mejorada, provincia de Valladolid, luego vendrían otros internados en la provincia de Segovia, Toledo y Ávila, por lo que solo pudo disfrutar del calor de familia en las vacaciones estivales. A los 12 años murió su padre y a los 23, aún sin haber concluido su carrera de filosofía en Madrid, murió su madre, por lo que se vio obligado a trabajar para costearse sus estudios de Filosofía, graduándose finalmente en Madrid por la Universidad Complutense, el año 1964.

Una vez licenciado en Filosofía y Letras y con los estudios completos de Teología, se puso a trabajar como profesor en colegios privados de Madrid. Posteriormente obtendría el grado de doctor por la misma universidad Complutense de Madrid, pero antes de que esto sucediera, fue llamado a filas y tuvo que cumplir su servicio militar, lo que supondría para él un grave contratiempo, al ver truncada su carrera y su vida profesional apenas iniciada. Una vez cumplidas sus obligaciones con la Patria, fue admitido en el mismo colegio que estaba trabajando y la vida volvería a recobrar su ritmo.

 En el año 1967 se casaría con la pedagoga Francisca Abad Martín, fijando su residencia en Madrid.

A partir de este momento, Gutiérrez Sanz vivió entregado a la vida familiar, que supo conjugar perfectamente con su profesión de docente y también con sus estudios, porque en los primeros años de matrimonio, Ángel Gutiérrez estaba ocupado en preparar sus oposiciones, para obtener una plaza como profesor numerario de filosofía, a la vez que trataba de concluir su tesis doctoral. Fueron años difíciles, en que tuvo que trabajar duro y sin tregua, para conseguir lo que consiguió.  Cierto que a su lado tuvo siempre a una amiga y colaboradora, que siendo ya madre, no solo supo hacer frente a las circunstancias, manteniendo intacta durante cinco años la licencia por estudios, concedida por el Ministerio de Educación, para que pudiera cursar la carrera de Pedagogía, sino que logró que los ojos de su marido pudieran contemplar la realidad con el verde de la esperanza.

Pasados estos primeros años de matrimonio, la situación fue mejorando. La tesis doctoral que llevaría por título "La Ética en Baltasar Gracián" llegó a feliz término, mereciendo la máxima calificación de "Sobresaliente cum laude", siendo publicada posteriormente. Y sobre todo la obtención de una plaza como profesor titular de filosofía y luego como catedrático de esta misma asignatura, iba a suponer que Gutiérrez Sanz pudiera dedicarse a su pasión de escribir.

En su dilatada vida docente en la enseñanza publica, ha desempeñando diversos cargos directivos, pero ello no ha sido obstáculo para seguir trabajando en el campo de la investigación. Su compromiso   al servicio de la cultura ha quedado patente, tanto en las aulas como fuera de ellas, bien como conferenciante en diversos foros, en el Ateneo de Madrid por ejemplo, así como en colaboración con diversos medios de comunicación social, a través de revistas filosófico-teológicas, históricas. educativas o de pensamiento.

Digno de reseñar es que, siendo catedrático y jefe del Seminario de Filosofía del Instituto Miguel Servet de Madrid y en colaboración con un equipo de profesores de este mismo seminario, obtuvo el Primer Premio Nacional del Segundo Concurso de Prensa sobre artículos, en la modalidad de reportajes sobre Pedagogía, convocado por la Fundación Santa María (S.M.).

En el año 1990, Ediciones TAU saca a la luz su primer libro titulado " Aspectos de una sociedad en crisis", en donde el autor apunta las directrices por donde habría de discurrir su pensamiento.

A partir de entonces su vocación como escritor fue haciéndose más determinante, hasta el momento de su jubilación.

MÁS INFORMACIÓN EN: https://blogculturalgutierrezsanzangel.blogspot.com/p/sobre-mi_10.html

 

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