SALUD Y FELICIDAD | Dra. Elisabeth Arrojo (oncóloga)

por Dra. Elisabeth Arrojo | Salud

POR: Dra. Elisabeth Arrojo ONCÓLOGA

Si tuvieras que responder a: ¿Cuál es el órgano que es considerado en el organismo como ‘segundo cerebro’, ¿qué dirías? ¿Corazón? ¿Pulmones?…

La respuesta es… ¡El intestino! El tracto digestivo tiene más neuronas que la médula espinal, siendo considerado después del cerebro, el órgano con más número de neuronas del organismo.

Si tuvieras que responder a: ¿Dónde se encuentran alojadas la mayoría de las células de nuestro sistema inmune que dirías? ¿Los ganglios? ¿El tiroides?… 

La respuesta nuevamente es… ¡El intestino! El sistema inmune del intestino es la parte más extensa y compleja de nuestro sistema inmune en general.  Se estima que en torno al 70% de las células de nuestro sistema inmune residen en el intestino. Y ¿cuál es la finalidad del sistema inmune? Protegernos contra las infecciones y multitud de enfermedades, entre ellas el cáncer. Continuamente en nuestro cuerpo se dividen células con mutaciones, pero nuestro sistema inmune es como una especie de “control de calidad” que elimina esas células para evitar que sigan dividiéndose de forma atípica y puedan convertirse en un grupo suficientemente numeroso y agresivo como para dar lugar a un tumor maligno. Es decir, habitualmente el cáncer se produce porque nuestro sistema inmune ‘falla‘ a la hora de controlar la división celular.

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Y una última pregunta, ¿sabías que la llamada hormona de la felicidad ‘se come’?

La serotonina es conocida como la hormona de la felicidad. Es más, los principales tratamientos para la depresión consisten en aumentar la disponibilidad de esta hormona en el organismo. ¿Y por qué decimos que esta hormona se come? El triptófano, es el aminoácido a partir del cual se genera la serotonina y este, solo podemos ingerirlo a través de la dieta.  Dicho esto, podríamos concluir que comer nos hace más felices, no solo por el propio disfrute de comer, sino porque los alimentos especialmente los más ‘saludables’ como las verduras, el aguacate, el pescado azul o la leche, que son los más ricos en triptófanos, aumentan nuestra hormona de la felicidad. Y un dato curioso, ¿sabías por qué suele decirse que un vasito de leche ayuda a dormir? Pues nuevamente debido a su contenido en triptófano, ya que es también un precursor de la melatonina, que es un promotor del sueño.

Es decir, la salud y la felicidad, que son los principales objetivos a conseguir para todo ser humano, podríamos decir que ‘se comen’.

Y una vez que sabes esto, pregúntate: ¿Cuánto tiempo de tu día dedicas a una buena alimentación? ¿Dónde está en tu lista de prioridades?

Comer bien, no es solo una cuestión de tiempo, sino de interés y conocimiento. En 15 minutos, se puede comer muy rápido o muy despacio ingiriendo la misma cantidad de comida, aunque pueda parecerte increíble. Comer despacio en 15 minutos se consigue, si concentras tu mente únicamente en saborear y disfrutar la comida, e incluso la compañía con la que la compartes. Una comida de estas características, es altamente nutritiva pues las ‘neuronas de nuestro intestino’ trabajarán sin presión, sin estrés, y potenciarán un mejor funcionamiento de nuestro tubo digestivo y por tanto una mejor digestión.

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Es muy frecuente hoy en día, encontrarnos con personas con problemas digestivos y gran parte de estos se deben al ‘estrés’, o mejor dicho al distrés (estrés nocivo) que viven. ¡Recuerda la cantidad de neuronas que tiene el intestino! Dedica 15 minutos de tu día a pensar en ti, en lo que necesitas y en lo que no, en lo que te hace feliz y en lo que no, en lo que tiene importancia y en lo que no la tiene en absoluto. Si te paras a pensarlo, muchos de nuestros problemas realmente no son tales, ni tan graves, si los evaluamos teniendo en cuenta qué es lo realmente importante para nosotros.

El trabajo, la posición económica, el reconocimiento… ayudan, pero no son la esencia de nuestra felicidad. Piensa en aquellas cosas (la mayoría de las veces son personas y no cosas) que realmente son importantes para ti y que no cambiarías por ningunas otras, y piensa aquellas otras que son prescindibles o modificables y da importancia a cada una en su justa medida. Un ejemplo puede ser tu trabajo, fundamental para salir adelante económicamente. Otro trabajo puedes encontrarlo, pero otra vida no la volverás a tener. Toca vivir aquí y ahora.

Comer bien,
no es solo una cuestión de tiempo,
sino de interés y conocimiento

Come una dieta variada. Esto también te protege. Nuestro intestino está lleno de bacterias, muchas de las cuales nos protegen. La diversidad de bacterias de nuestro intestino depende de la diversidad de nuestra dieta, por lo que una dieta variada te hará ‘más fuerte’, ya que tendrás más bacterias que te protegerán contra diferentes infecciones y enfermedades.

En resumen, come una dieta rica en frutas, verduras, pescado azul, antioxidantes, cereales, legumbres, agua… Come de manera pausada y relajada. Deja que las neuronas de tu cerebro disfruten con las sensaciones agradables que produce tomar una deliciosa receta para los órganos de los sentidos, y que las neuronas de tu tracto digestivo ‘disfruten’ de un trabajo agradable y pausado. Dedica una parte de tu tiempo a planificar qué, cómo y cuándo comerás. Ahora que sabes que comer bien es comer salud y felicidad, ya no hay excusa para no poner tu alimentación como prioridad en tu vida.

Cultiva tu felicidad, como el mejor de tus hábitos.

Dra. Elisabeth Arrojo

Sobre la autoría

Doctora Elisabeth Arrojo

Médico especialista en oncología. Licenciada en Medicina por la Universidad de Navarra, es además Doctora Cum Laude por la Universidad de Oviedo. Reconocida por los EEUU como “persona extraordinaria en las ciencias”, mismo reconocimiento que se le da a los premios Nobel que desarrollan su labor en dicho país. Recientemente nombrada Catedrática en Hipertermia oncológica por la Universidad Católica de Murcia (UCAM). Es además Presidenta de la Sociedad Internacional de Hipertermia clínica y Tutora de la Sociedad Europea de Oncología Radioterápica (ESTRO).

Ha sido además premiada con el Premio oncóloga del año 2020, Premio Europeo Dr. Fleming de Medicina 2021 entregado por D. Luis María Ansón y Premio oncóloga del año en 2021 y 2022 entre otros.

Ha desarrollado su labor profesional en importantes centros oncológicos como “21st Century Oncology” en Michigan, USA, donde fue coordinadora de investigación durante varios años; “UCLA Hospital” en Los Ángeles, USA donde realizó un Fellowship en Braquiterapia y la Unidad de Protonterapia del Penn Hospital en Filadelfia.

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