EL POTENCIAL TERAPÉUTICO DEL SER HUMANO

por Dra. Elisabeth Arrojo | Destacada, Salud

EL POTENCIAL TERAPÉUTICO DEL SER HUMANO

La sanación está en ti

© Dra. Elisabeth Arrojo (Oncóloga)

MI PROFESIÓN

Soy médico, oncóloga. Mi profesión está entregada a personas que viven situaciones vitales muy difíciles, enfermedades con gran riesgo vital. Muchas personas cuando les cuento a qué me dedico me miran casi con cara de pena y me dicen: «Qué difícil debe ser esa especialidad, no sé cómo puedes dedicarte a ello». Tienen razón, no es fácil. Comparto con mis pacientes situaciones de gran sensibilidad y emoción. Pero no se imaginan lo afortunada que soy… Vivir con personas que están al límite de su vida, acompañarlas en esos momentos, te hace descubrir de una forma increíble la grandeza del ser humano; el poder que las personas tenemos. Te hace descubrir la fortaleza y capacidad interior que los seres humanos poseemos y apenas utilizamos, muchas veces porque ni siquiera sabemos de estas capacidades. Hay algunos «seres de luz», algunos pacientes que yo les considero como de «otra dimensión» que tienen esa capacidad de descubrir este don interior que todos tenemos, y muchas veces lo descubren desafortunadamente «gracias» a la enfermedad.

«GRACIAS A LA ENFERMEDAD»

Sé que muchos leerán estupefactos esto: «Gracias a la enfermedad». Pensarán, la doctora se ha vuelto loca. ¿Cómo se puede dar gracias a la enfermedad? Sé puede y lo sé porque me lo han enseñado mis pacientes. Pacientes que han visto la enfermedad como «el porqué», los ha llevado al «para qué» y les ha cambiado su vida a mejor, pese a pasar por una situación tan difícil.

Nosotros mismos tenemos una gran capacidad de curarnos y enfermarnos. Soy médico, tengo múltiples títulos que lo avalan, utilizo medicinas para tratar a mis pacientes. Estudié en una de las mejores universidades del país, me formé en algunos de los mejores hospitales del mundo, aprendí el tratamiento con medicinas y tecnologías, pero han sido más bien mis pacientes, y mi propia experiencia vital, la que me llevó a darme cuenta y, por tanto, formarme en esa capacidad de curarnos y/o enfermarnos que tenemos los seres humanos. Esto no es creencia, es ciencia. Repito que soy médico, con una mente analítica, que se fundamenta en evidencias científicas. Esto se enseña poco o casi nada en las universidades, pero es una realidad fundamental para la salud del ser humano.

CURARSE O ENFERMAR

En realidad, todos sabemos que podemos curarnos o enfermarnos con nuestro propio yo. Por supuesto, no tenemos una capacidad infinita, necesitamos de la medicina y no somos culpables de nuestra enfermedad ni mucho menos. No quiero que nadie me malinterprete. Siempre es recomendable acudir al médico y seguir sus consejos, por supuesto. Incluso casi el mejor momento para acudir al médico es en la salud para prevenir la enfermedad. De hecho, en prevenir la enfermedad es en lo que deberíamos centrarnos los médicos. Para nada quiero que ninguna persona que lea estas líneas caiga en la inconsciencia de pensar que la medicina no ayudará a su vida y su salud.

NUETRO PROPIO «YO»

Pero sí es importante saber que, en la curación o desarrollo de una enfermedad, nuestro propio «yo» juega un papel fundamental. Vamos a pensar, por ejemplo, qué ocurre cuando estamos pasando por una situación estresante, que nos agobia y nos entristece. En esos momentos, cuando tenemos un dolor, ese se hace mucho más intenso. Nos encontramos cansados, nos duele la cabeza, la espalda, nos sienta mal la comida… Y ¿qué ocurre cuando estamos felices? De pronto tienes más energía, duermes mejor, ya no te acuerdas de qué te dolía… Nuestro propio cerebro es un gran liberador de opioides, de endorfinas que nos dan bienestar, pero también de cortisol que produce inflamación, bloquea el sistema inmune, la función digestiva… Habitualmente, en consulta, me preocupa mucho cuando un paciente solo se queda con los hipotéticos efectos secundarios de un tratamiento, cuando se focalizan en la posibilidad de que eso ocurra. Cuando se centran en el «y si…». Donde pones el foco, pones tu atención y donde está tu atención está tu vivencia. Si vives pensando «a ver si me da dolor de cabeza, a ver si voy a tener náuseas…», tendrás dolor de cabeza y náuseas. ¿Te has dado cuenta alguna vez de cuando ves a alguien que se rasca, de pronto a ti te empieza a picar también el cuerpo?

Seguro que habrás oído hablar del efecto placebo y la gran potencia que tiene. Como cuando te dan una cápsula vacía que te dicen que es muy buena para tu dolencia y parece que ya te encuentras mejor. Es más, en las consultas médicas, se ha constatado que el trato, la empatía y la confianza con el paciente, son por sí misma terapéuticas. Los pacientes mejoran, solo por esa misma consulta llega hasta pasarse el dolor.

Recuerda la gran frase de Henry Ford:

«Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes tienes razón».

CENTRO NACIONAL DE PREVENCIÓN DEL CÁNCER (CNPC)

INSTITUTO MÉDICO DE ONCOLOGÍA MÉDICA (INMOA)

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Sobre la autoría

Doctora Elisabeth Arrojo

Médico especialista en oncología. Licenciada en Medicina por la Universidad de Navarra, es además Doctora Cum Laude por la Universidad de Oviedo. Reconocida por los EEUU como “persona extraordinaria en las ciencias”, mismo reconocimiento que se le da a los premios Nobel que desarrollan su labor en dicho país. Recientemente nombrada Catedrática en Hipertermia oncológica por la Universidad Católica de Murcia (UCAM). Es además Presidenta de la Sociedad Internacional de Hipertermia clínica y Tutora de la Sociedad Europea de Oncología Radioterápica (ESTRO).

Ha sido además premiada con el Premio oncóloga del año 2020, Premio Europeo Dr. Fleming de Medicina 2021 entregado por D. Luis María Ansón y Premio oncóloga del año en 2021 y 2022 entre otros.

Ha desarrollado su labor profesional en importantes centros oncológicos como “21st Century Oncology” en Michigan, USA, donde fue coordinadora de investigación durante varios años; “UCLA Hospital” en Los Ángeles, USA donde realizó un Fellowship en Braquiterapia y la Unidad de Protonterapia del Penn Hospital en Filadelfia.

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