En un tiempo marcado por la prisa, la sobreexposición y el ruido constante, este texto de Ángel Gutiérrez Sanz nos invita a detenernos y a reflexionar sobre aquello que verdaderamente importa. Lo esencial no es una llamada a hacer menos, sino a vivir mejor, con conciencia, profundidad y humanidad.

Lo esencial

Por Ángel Gutiérrez Sanz

Entre el ocio vacío y el activismo sin sentido

El riesgo de abandonarnos al ocio, dejando pasar el tiempo sin hacer nada de provecho, se ve correspondido por otro riesgo no menor, como es irnos consumiendo en un enloquecido activismo, alimentado por las prisas de llegar, no se sabe dónde, y de hacer no se sabe qué. De todas partes nos llegan requerimientos; nos vemos solicitados por cuidados y afanes sin medida.

Por mi puerta desfilan en tropel las alternativas que el mundo moderno me brinda, y que son muchas. No hay tiempo para todo; habré de elegir, quedándome con unas, descartando otras. ¿Sabré yo discernir con buen criterio cuál haya de ser el objetivo de mis preocupaciones? Quiera Dios que acierte en este asunto. ¿Sabré yo permanecer fiel a lo esencial en este momento de provisionalidad e incertidumbre que me ha tocado vivir? Puede que en ello se esté jugando nada menos que mi propio destino.

La elección de lo verdaderamente importante

Qué bien estaría que, cuando me entregara a mis actividades, reservara lo mejor de mi ser y de mi tiempo para aquellas tareas y asuntos esenciales que ningún ordenador puede realizar por mí. Porque, aunque a nuestros oídos pueda sonarles raro, existen ocupaciones esenciales y otras que no pasan de ser simplemente banales.

Nada diré en contra de la lucha legítima por el triunfo profesional; pero sí que me cuestionaría una obsesiva preocupación por medrar, si ello conllevara despreocupación o desinterés por las personas, sobre todo por aquellas que me son más cercanas. El mejor mensaje para un mundo tecnificado tiene que ser este: lo que hagamos a favor de cualquier hombre o mujer vale más que lo que pudiéramos hacer por mecanizar el mundo.

Lo esencial

Cuando la vida nos obliga a mirar de frente

No debiera ser noticia que este político, aquel hombre de negocios o cualquier mortal decidiera, un buen día, poner freno a su actividad frenética para poder ocuparse de los suyos. A veces tienen que ocurrir cosas para que nos demos cuenta de que las personas están por encima de aquellos intereses que nos tienen abstraídos.

Después de la experiencia de tener que compartir horas amargas con un ser querido en el hospital, los asuntos esenciales de la vida nos parecen otros. Cuando una persona se va de nuestro lado para siempre, solo entonces comenzamos a comprender que no existía trabajo más importante ni más hermoso que haber llenado su corazón con nuestra presencia y con nuestro cariño. Lo malo es que caemos en la cuenta de esto cuando ya no hay remedio.

El único negocio que no admite pérdida

Bien mirado, pocos son los asuntos esenciales que debieran preocuparnos en serio y, entre todos ellos, solamente hay uno que podemos considerar como necesario. Naturalmente, no me estoy refiriendo a la realización del sueño americano ni de ningún sueño humano. Nos lo aclaran muy bien los evangelios. Nuestro verdadero negocio está en el alma.

De nada me servirá almacenar tesoros, engrosar las cuentas corrientes, llenar mis graneros como el avaro de la parábola y tenerlo todo preparado para disfrutar, si en cualquier momento las palabras dirigidas a él pudieran ser también para mí:
«¡Insensato! Esta noche te pedirán tu alma; y lo que has acaparado, ¿para quién será?»
Así le sucederá al que atesora para sí y no es rico para Dios (Marcos 12, 20-21).

Habiendo fracasado en el negocio del alma, ¿de qué nos servirá todo lo demás?

En GraZie Magazine creemos que lo esencial no siempre se ve, pero siempre se siente. Este texto nos recuerda que vivir no es acumular ni correr sin rumbo, sino estar presentes, cuidar a quienes amamos y no descuidar aquello que nos hace verdaderamente humanos. Quizá el mayor acto de valentía, hoy, sea detenernos y elegir con el corazón.

#SiempreGraZie


 

Sobre la autoría

Ángel Gutiérrez Sanz

VIDA Y OBRA DE ÁNGEL GUTIÉRREZ SANZ

Ángel Gutiérrez Sanz nace en Alaraz (Salamanca) 20 de Julio (1939) en el seno de una familia cristiana, donde se tenía aprecio por la cultura. Fue el más pequeño de una familia numerosa, integrada por siete hermanos. Aquí aprendería las primeras letras. Apenas cumplidos los 11 años, abandona su pueblo natal con destino al internado que los PP. Dominicos tenían en La Mejorada, provincia de Valladolid, luego vendrían otros internados en la provincia de Segovia, Toledo y Ávila, por lo que solo pudo disfrutar del calor de familia en las vacaciones estivales. A los 12 años murió su padre y a los 23, aún sin haber concluido su carrera de filosofía en Madrid, murió su madre, por lo que se vio obligado a trabajar para costearse sus estudios de Filosofía, graduándose finalmente en Madrid por la Universidad Complutense, el año 1964.

Una vez licenciado en Filosofía y Letras y con los estudios completos de Teología, se puso a trabajar como profesor en colegios privados de Madrid. Posteriormente obtendría el grado de doctor por la misma universidad Complutense de Madrid, pero antes de que esto sucediera, fue llamado a filas y tuvo que cumplir su servicio militar, lo que supondría para él un grave contratiempo, al ver truncada su carrera y su vida profesional apenas iniciada. Una vez cumplidas sus obligaciones con la Patria, fue admitido en el mismo colegio que estaba trabajando y la vida volvería a recobrar su ritmo.

 En el año 1967 se casaría con la pedagoga Francisca Abad Martín, fijando su residencia en Madrid.

A partir de este momento, Gutiérrez Sanz vivió entregado a la vida familiar, que supo conjugar perfectamente con su profesión de docente y también con sus estudios, porque en los primeros años de matrimonio, Ángel Gutiérrez estaba ocupado en preparar sus oposiciones, para obtener una plaza como profesor numerario de filosofía, a la vez que trataba de concluir su tesis doctoral. Fueron años difíciles, en que tuvo que trabajar duro y sin tregua, para conseguir lo que consiguió.  Cierto que a su lado tuvo siempre a una amiga y colaboradora, que siendo ya madre, no solo supo hacer frente a las circunstancias, manteniendo intacta durante cinco años la licencia por estudios, concedida por el Ministerio de Educación, para que pudiera cursar la carrera de Pedagogía, sino que logró que los ojos de su marido pudieran contemplar la realidad con el verde de la esperanza.

Pasados estos primeros años de matrimonio, la situación fue mejorando. La tesis doctoral que llevaría por título "La Ética en Baltasar Gracián" llegó a feliz término, mereciendo la máxima calificación de "Sobresaliente cum laude", siendo publicada posteriormente. Y sobre todo la obtención de una plaza como profesor titular de filosofía y luego como catedrático de esta misma asignatura, iba a suponer que Gutiérrez Sanz pudiera dedicarse a su pasión de escribir.

En su dilatada vida docente en la enseñanza publica, ha desempeñando diversos cargos directivos, pero ello no ha sido obstáculo para seguir trabajando en el campo de la investigación. Su compromiso   al servicio de la cultura ha quedado patente, tanto en las aulas como fuera de ellas, bien como conferenciante en diversos foros, en el Ateneo de Madrid por ejemplo, así como en colaboración con diversos medios de comunicación social, a través de revistas filosófico-teológicas, históricas. educativas o de pensamiento.

Digno de reseñar es que, siendo catedrático y jefe del Seminario de Filosofía del Instituto Miguel Servet de Madrid y en colaboración con un equipo de profesores de este mismo seminario, obtuvo el Primer Premio Nacional del Segundo Concurso de Prensa sobre artículos, en la modalidad de reportajes sobre Pedagogía, convocado por la Fundación Santa María (S.M.).

En el año 1990, Ediciones TAU saca a la luz su primer libro titulado " Aspectos de una sociedad en crisis", en donde el autor apunta las directrices por donde habría de discurrir su pensamiento.

A partir de entonces su vocación como escritor fue haciéndose más determinante, hasta el momento de su jubilación.

MÁS INFORMACIÓN EN: https://blogculturalgutierrezsanzangel.blogspot.com/p/sobre-mi_10.html

 

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